Jacobo Grinberg-Zylberbaum, psicólogo e investigador conocido por su trabajo sobre conciencia y sus vínculos con prácticas indígenas, desapareció en 1994 en la Ciudad de México. Su caso no tiene un cierre concluyente y alimenta debates que mezclan la sociología de la ciencia, la política de inseguridad y la construcción mediática del enigma. Más allá del espectáculo, la desaparición revela fallas institucionales y tensiones entre tradiciones científicas y conocimientos no convencionales.
Contexto biográfico y académico
Grinberg desarrolló una trayectoria que buscó articular neurofisiología, psicología experimental y estudios sobre chamanismo y prácticas rituales. Su propuesta teórica conocida como “teoría sintérgica” intentó describir fenómenos de percepción y conciencia mediante modelos que incorporaban tanto resultados empíricos como experiencias subjetivas. Ese cruce entre ciencia académica y saberes tradicionales lo situó en una posición intelectual poco habitual: cercano a círculos académicos pero también al interés público por lo esotérico.
Su posicionamiento académico y público explica en parte por qué su desaparición generó atención desigual entre instituciones científicas, medios de comunicación y públicos interesados en lo místico.
Las principales teorías y por qué persisten
Desde su desaparición han circulado varias hipótesis: un crimen ligado a motivos personales o económicos; una desaparición forzada vinculada a redes delictivas; un retiro voluntario para continuar investigaciones fuera del escrutinio público; o explicaciones más sensacionales que apelan a lo paranormal. Ninguna de estas hipótesis cuenta con evidencia pública y verificable que permita descartes definitivos. La persistencia de las teorías se explica por tres factores: la naturaleza de su trabajo (que atrae narrativas extraordinarias), la falta de información oficial clara y la prolífica rumorología en espacios mediáticos y digitales.
La incertidumbre alimenta símbolos y mitos; la ausencia de pruebas crea un terreno fértil para narrativas alternativas.
Actores involucrados y dinámicas de poder
En el caso convergen varios actores: la familia y círculo cercano del investigador, colegas académicos y estudiantes, autoridades federales y locales encargadas de las investigaciones, medios de comunicación nacionales y foros especializados, además de audiencias interesadas en lo esotérico. Cada actor contribuye con una versión y con prioridades distintas: la familia busca esclarecimiento y cierre; colegas demandan rigor investigativo; los medios buscan claves que atrapen a la audiencia; y grupos de Internet amplifican teorías sin verificación. Esa multiplicidad de voces complica una narrativa única y, con frecuencia, compite con la necesidad de una investigación oficial seria y documentada.
El resultado es una esfera pública fragmentada en la que la credibilidad de cada versión depende más del receptor que de la evidencia.
Causas estructurales que explican la falta de resolución
La ausencia de una conclusión clara no puede atribuirse únicamente a hechos aislados. Es necesario considerar causas estructurales: problemas de coordinación entre instituciones encargadas de investigarlo, prácticas de archivo y gestión de casos de personas desaparecidas en México durante los años noventa, y limitaciones técnicas y forenses de la época. Además, cuando una figura se mueve en los límites de lo académico y lo esotérico, la recepción institucional puede ser ambivalente: ni plenamente protegida por circuitos académicos tradicionales ni cubierta por redes sociales que movilizan recursos y atención mediática.
Estas carencias institucionales no solo obstaculizan la verdad en un caso, sino que erosionan la confianza pública en la capacidad del Estado para investigar desapariciones complejas.
Consecuencias intelectuales y culturales
La desaparición de Grinberg tuvo efectos simbólicos sobre la investigación de conciencia en México y sobre la recepción pública de propuestas que combinan ciencia y saberes tradicionales. Por un lado, su figura se mitificó: sus escritos y su teoría sintérgica adquirieron una dimensión casi legendaria para lectores y seguidores. Por otro, la comunidad científica que trabaja con rigor metodológico sobre conciencia ha debido convivir con la instrumentalización mediática de sus ideas. En términos culturales, el caso alimentó debates sobre el respeto a saberes indígenas, la legitimidad de aproximaciones transdisciplinarias y los límites entre investigación válida y sensacionalismo.
La ambivalencia entre prestigio académico y aura mística permanece como legado inquietante.
Impacto político y social
Aunque no existe evidencia de un impacto directo en políticas públicas atribuible únicamente a su desaparición, el caso integra un entramado más amplio sobre desapariciones en México que abarca corrupción, crimen organizado e ineficiencia institucional. A escala política, la continuidad del caso sin resolución contribuye a la narrativa de impunidad que afecta la confianza ciudadana. Socialmente, la persistencia del misterio mantiene vivo el interés público y moviliza a colectivos que exigen verdad y justicia frente a cualquier desaparición, incrementando la visibilidad de la problemática nacional.
La ausencia de respuestas no es sólo un vacío investigativo; es un problema que refracta fallas del Estado y tensiones culturales no resueltas.
Lecciones para la investigación científica y la sociedad
El caso de Jacobo Grinberg obliga a reflexionar sobre la protección de investigadores que trabajan en áreas no convencionales, sobre la necesidad de protocolos claros para casos de desaparición y sobre la gestión responsable del conocimiento en el cruce entre ciencia y tradiciones vivas. Exige también debates públicos sobre cómo se investiga y se comunica la ciencia cuando entra en contacto con prácticas rituales y conocimientos ancestrales: transparencia metodológica, redes de apoyo institucional y estándares éticos que no resten legitimidad a interlocutores indígenas ni los expongan a riesgos.
Más allá de enigmas, el caso plantea preguntas sobre la responsabilidad colectiva de proteger a quienes investigan lo que la ciencia aún no comprende.
Preguntas frecuentes
¿Qué se sabe con certeza sobre la desaparición? Se sabe que Jacobo Grinberg-Zylberbaum desapareció en 1994 en la Ciudad de México y que hasta la fecha pública no hay una resolución judicial que explique su destino. Fuera de esto, la información verificable es escasa y fragmentada.
La investigación oficial concluyó con un resultado definitivo? No. No existe una conclusión pública y verificable que aclare las circunstancias ni identifique responsables con pruebas judicialmente válidas.
¿Existen dirigentes o instituciones que impulsaron la búsqueda? Familiares, estudiantes y algunos colegas impulsaron gestiones, y el caso ha sido discutido en medios y foros. Sin embargo, no hay constancia de una campaña institucional de búsqueda que haya resuelto el caso.
¿Por qué surgen tantas teorías conspirativas? La combinación de trabajo en áreas consideradas marginales por la ciencia tradicional, la falta de información oficial y el interés mediático por lo extraordinario generan un caldo de cultivo para explicaciones que van desde lo plausible hasta lo fantástico.
¿Qué aporta el caso al debate público? Obliga a revisar protocolos de protección y de investigación en desapariciones, así como a reflexionar sobre la relación entre ciencia instituida y saberes tradicionales, además de mostrar cómo la impunidad y la falta de información alimentan mitos y desconfianza.
Las preguntas persisten porque las respuestas probadas no aparecen; la sociedad y la comunidad científica deben reclamar transparencia y memoria.
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