El Sueño | Relato Jacobo Grinberg

Cuando me di cuenta de que el castillo estaba adentro, me dispuse a observarme a mí mismo. Vi una casa llena de ojos que danzaban fantásticos bailes. Los de la derecha se movían en todas direcciones adoptando las más extrañas y aberrantes posturas. Después de unos instantes los ojos aparecieron en la frente y en las mejillas. Yo no tenía duda alguna de que me estaba observando a mí mismo, pero al mismo tiempo me aterrorizaba el tener tantos ojos. Cuando miré con mayor atención noté que mi imagen era el reflejo de un espejo y eso me tranquilizó.

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El pez y el ave | Relato Jacobo Grinberg

Un pez dorado estaba asombrado por el vuelo de las aves. Le gustaba asomarse a la superficie del agua y ver cómo la golondrina se trasladaba por el espacio abierto al agitar sus alas. Le encantaba analizar sus movimientos y pensar que éstos le permitían alcanzar grandes velocidades. Entendía el mecanismo del vuelo… y deseaba volar.

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